La política privacidad de Instagram es sólo la punta del iceberg

La alarma social que se generó tras la publicación de las nueva política de privacidad en la red Instagram, fue un grito unánime sobre lo que los usuarios no están dispuestos a permitir: Que nuestro contenido sea de uso público, que pueda ser usado sin nuestro consentimiento, sin una retribución económica o sin el derecho de decidir para qué finalidad se va a usar nuestra imagen.

Como ya dije en mi anterior artículo, no creo que este episodio sobre derechos de propiedad sobre nuestras imágenes tenga más historia. Pero creo que sí es un excelente ejemplo para examinar nuestra respuesta ante tal amenaza.

Doble rasero
Esto es anecdótico, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de decirlo:
Es curioso como hablamos de cultura libre, de distribución gratuita, replicando a las pérdidas económicas de las productoras con el término “beneficio social”, cuando se habla de música y material audiovisual. Pero clamamos y recurrimos a todo el peso de la ley de propiedad cuando el contenido que se va a hacer “libre” es “nuestro”.


Lo que hizo público Instagram, ya pasa en la actualidad
Hace poco un compañero fotógrafo colgó indignado la siguiente imagen. (atención el pie de foto)

Image

La imagen del grupo es de alguien, sale de la cámara de alguien, pero la firma no se atribuye al creador, sino a la fuente (que en este caso no ha comprado la instantánea). Y digo yo: Incluso lejos del derecho de cobrar una compensación por la fotografía, y a medio camino del orgullo personal de haber salido en un periódico como la Vanguardia, hay la obligación de darse a conocer la autoría de la obra aunque solo sea para generar un poco de publicidad al creador. (Podéis ver el vínculo aquí)

Lo que es vergüenza para unos puede ser negocio para otros
Decir que todo el contenido de facebook no debe ser público, no es buena idea para todos. Por  ejemplo, yo saco una bonita foto, la cuelgo en facebook (o instagram), y un mes más tarde un medio de comunicación se pone en contacto conmigo para usar la fotografía a cambio de poner mi nombre y un enlace a mi web en la edición digital del periódico.

Aceptaría encantado!! Un vínculo de un medio de comunicación me traspasa un montón de autoridad de caras a mi posicionamiento web. Aparte que de buen seguro recibiré numerosas visitas aquel día y de ser un fotógrafo, tengo un trabajo más que añadir a mi currículum.

Es por eso, por la variedad de intereses de usuarios (y empresas), que creo que es necesario crear ya de una vez una cláusula dentro de nuestro Facebook, de nuestro Instagram, de nuestras fotos del Twitter. Una especie de contrato personal donde podamos dar el consentimiento (o no) de usar libremente nuestras fotos, y las condiciones para usarlas. Una mención, mención y link a la página, un pago de 1€ a una cuenta paypal… lo que sea.

No tiene sentido que Facebook imponga unas leyes de privacidad de las fotos colgadas en la red social, sin discernir de entre los usuarios: los que son profesionales, los que son amateurs y los que no tienen ni idea de enfocar.





Un enamorado de la comunicación, absorbido por la comunicación On-Line. Si tienes una web y no la estás rentabilizando, es que algo falla! ;) Chris en Google+

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